Divulgación ÓBOLO

 

   Salvador Hernáez ficha técnica  
  Nanotecnología Sección: Futuro Fecha: 05/02/1996 Publicado: Año Cero nº 68
Un pequeño ingenio, no mayor que un sello de correos, adosado a la solapa de la chaqueta no sólo nos servirá para comunicarnos con cualquier parte del mundo, sino que tendrá la capacidad del ordenador doméstico más potente que existe en la actualidad. El sueño de los navegantes de Star Trek, que simplemente presionando la insignia de su pecho tienen acceso a la red de ordenadores y a una comunicación instantánea con cualquier sitio, no es una locura de la ciencia-ficción. La nanotecnología nos lo va a brindar en muy pocos años.
Esta técnica que consiste en trabajar con máquinas de tamaño microscópico, del orden de nanometros (10 elevado a 9 metros) promete revolucionar todos los aspectos de nuestra vida en sociedad, casi sin percatarnos, con la particularidad de que no existen límites para la imaginación.
Actualmente se han podido crear engranajes capaces de mover átomos, es decir se han creado máquinas tan pequeñas como una punta de afiler, capaces de ser fabricadas por millones en pocas horas. Posiblemente, el primer invento que se comercialice utilizando nanotecnología sea una gran pantalla de video de alta definición, absolutamente plana. De hecho, en Texas Instruments llevan varios años investigando en este monitor controlado por estructuras microelectromecánicas. No parece mucho, pero de momento es imposible construir televisiones murales de cristal líquido muy delgadas que colgarían de la pared como un gran cuadro.
En la británica Universidad de Oxford han conseguido crear imanes microscópicos que pueden dar pronto paso a la construcción átomo a átomo de los materiales más sorprendentes. Cabe imaginar, porque ya lo han hecho en el departamento de Defensa de los Estados Unidos, aviones con alas que adoptan casi la versatilidad de esas extremidades ornitológicas.
¿Qué otros ingenios fascinantes surgirán de microcircuitos capaces de encajar información por valor de un billón de bits en el cuerpo de una hormiga: algo así como toda la información contenida en una gran biblioteca de 200.000 volúmenes? La inteligencia artificial habrá superado para entonces a la humana.
Marvin Minsky y Hans Moravec, expertos en inteligencia artificial y robótica, anuncian la inmortalidad por el silicio. Antes que nada aparecerán las prótesis nanomecánicas adecuadas para potenciar nuestro cerebro. Gracias a un microartilugio del tamaño de una pulga, implantado en alguna parte de los circuitos cerebrales, podremos acceder con la velocidad de la luz a toda la sabiduría humana. Las redes de información de que se está dotando el planeta, como Internet, están preparando el camino.
Las mayores esperanzas de la nanotecnología se han puesto por el momento en las nanomáquinas capaces de penetrar por los vasos sanguíneos y destruir tumores o depositar un medicamento en una zona concreta del organismo. Asimismo, las nanomáquinas artificiales podrían ser el mejor oponente de otras naturales, los virus y bacterias. Podría acabarse selectivamente con ellos.
En cuanto al proceso de envejecimiento podría ser detenido usando nanosubmarinos que reparen las células que se van deteriorando. La imagen de Raquel Welch destruyendo un tumor cerebral en la película Viaje Alucinante especulaba con esa posibilidad.
Es mucho el camino por recorrer, pero de momento, en el Instituto de Microtécnica de Maguncia en Alemania ya se ha construido un motor eléctrico que acciona una especie de taladro capaz de penetrar por los vasos sanguíneos para destruir las capas de ateroma (el material graso que colapsa las arterias). Todo ello poco más grande que un gramo de arroz.
Una de las aplicaciones más optimistas de la nanotecnología es la de la regeneración del medio ambiente, ya que las nanomaquinas podrán trabajar desensamblando moléculas de los residuos tóxicos, e incluso las basuras domésticas, para recolocarlos de forma que puedan reutilizarse como materias primas. Aún más, con la nanotecnología, según el ingeniero Eric Drexler, podríamos filtrar el dióxido de carbono que provoca el efecto invernadero del planeta, y recuperar el carbono para construir otras cosas, incluso alimentos, ya que este elemento se confirma como el más preciado en el futuro por sus cualidades atómicas.
Para el espacio se han pensado en ascensores espaciales, micronaves, veleros solares, microcohetes y un sinfín de posibilidades que sólo es capaz de explicar la ciencia-ficción. Podría ser una sueño, pero ya ha sido plasmado sobre el papel de las prioridades militares, y eso supone una cuantiosa inversión que impulse la investigación.
Porque junto a las brillantes posibilidades nanotecnológicas surgen el nanoterror y la nanoguerra. Según un dato de Alvin Toffler, veinticinco científicos que trabajan en nanotecnología, consideran posible no sólo que se fabriquen artefactos a escala molecular, sino que se logrará criarlos como a las bacter ias. Nanoarmas podrían ser rociadas desde un avión sobre el campo enemigo, capaces no sólo de destruir el sistema inmunitario humano, sino el de las máquinas y ordenadores de guerra.